lunes, 8 de octubre de 2012

SEXUALIDAD



Es un proceso biológico, psicológico, social y cultural que involucra: pensamietos, comportamientos y la valoración personal, es decir la autoestima; comprende, además, la percepción íntima y personal de ser hombres o mujeres; el vínculo afectivo con los demás y la manera de expresar el afecto, la capacidad de dar y recibir amor y de experimentar placer, el comportamiento como hombres o mujeres, las diferencias corporales, los cambios físicos, el impulso o deseo sexual, la atracción física hacia otras personas, la reproducción biológica; es decir, es un proceso que abarca el cuerpo, las emociones y el entorno social y cultural de la vida


En los seres humanos, a diferencia del resto de los animales, el ejercicio de la sexualidad es una manera de manifestar un sentimiento muy importante, como es el amor a la pareja. Implica una responsabilidad de las personas para controlar o moderar su sexualidad y afrontar sus consecuencias.

La sexualidad se va modificando en cada etapa de la vida del individuo, y está básicamente determinada por el aprendizaje adquirido en el medio que le rodea. Es por eso que de una edad a otra los intereses sexuales van cambiando, coincidiendo generalmente con los cambios corporales. La sexualidad, ofrece entonces la posibilidad de modificarse para permitir un mejor desarrollo del ser humano. Algunas personas suelen atribuirle la sensualidad a  la mujer y la sexualidad al hombre. Pero, la verdad es que ambos tienen una porción de cada una en su personalidad, tal como los dos comparten lo masculino y lo femenino en su ser. La combinación perfecta incluye sensualidad y sexualidad por igual, un lado sensible y dulce con un aspecto práctico y directo. De hecho, si la relación carece del aspecto sensual, pronto se llega a la monotonía y al consecuente aburrimiento. Una mirada sugestiva, un suspirar al oído una caricia en el lugar adecuado pueden decir más que mil palabras. Y, lo más importante, de esto es que conlleva la magia de iniciar un juego inagotable que invita a explorar las posibilidades de los cinco sentidos, sin limitarse específicamente al acto sexual.




La sexualidad, además está compuesta de cuatro características, erotismo, vinculación afectiva, reproductividad, sexo genético, que interactuarán entre sí y muy especialmente con los niveles biológico, psicológico y social.
                                                       
                                                    
El erotismo es la capacidad de sentir placer a través de lo que se llama respuesta sexual, a través de la excitación, del orgasmo.
Por su lado, la vinculación afectiva refiere a la capacidad de desarrollar y establecer relaciones interpersonales significativas.

SexualidadEl erotismo es la capacidad de sentir placer a través de lo que se llama respuesta sexual, a través de la excitación, del orgasmo.
Por su lado, la vinculación afectiva refiere a la capacidad de desarrollar y establecer relaciones interpersonales significativas.
La reproductividad, además de la capacidad de tener hijos, implica la crianza de estos y los sentimientos de paternidad y maternidad. Y el sexo genético comprende el grado en el cual se vivencia la pertenencia a una de las categorías dimórficas (masculino/femenino) y será de suma importancia a la hora de determinan la identidad sexual.
Entre las múltiples dificultades que los padres de familia encuentran hoy, aun teniendo en cuenta los diversos contextos culturales, se encuentra ciertamente la de ofrecer a los hijos una adecuada preparación para la vida adulta, en particular respecto a educación sobre el verdadero significado de la sexualidad. Las razones de esta dificultad, por otra parte no del todo nueva, son diversas.
Nuestro Dicasterio, consciente de la dimensión familiar de la educación en el amor y del recto vivir la propia sexualidad, desea proponer algunas líneas-guía de carácter pastoral, tomándolas de la sabiduría que proviene de la Palabra del Señor y de los valores que han iluminado la enseñanza de la Iglesia, consciente de la " experiencia de humanidad " que es propia de la comunidad de los creyentes. Algunas innegables certezas sostienen la Iglesia en este campo y han guiado la redacción del presente documento. En la óptica de la redención y en el camino formativo de los adolescentes y de los jóvenes, la virtud de la castidad, que se coloca en el interior de la templanza -virtud cardinal que en el bautismo ha sido elevada y embellecida por la gracia-, no debe entenderse como una actitud represiva, sino, al contrario, como la transparencia y, al mismo tiempo, la custodia de un don, precioso y rico, como el del amor, en vistas al don de sí que se realiza en la vocación específica de cada uno.